Un año sin alejandro, i ara què fem?

Alejandro Soler supuso el colofón a un proceso de creatividad iniciado a principios del siglo XX

 

Se cumplen 12 meses del fallecimiento de “uno de los grandes” nacido en el territorio Serpis: Alejandro Soler. Carismático diseñador, escenógrafo, estilista, decorador, pero sobre todo un pedazo de artista.

Alejandro Soler supuso el colofón centenario del trabajo que empezaron a principios del siglo XX aquellos Fernando Cabrera y Francisco Laporta como asesores artísticos para la Asociación de San Jorge de Alcoy. Posteriormente Guarinos y el pequeño pero gran Solbes continuaron esa línea de trabajo, poco reconocido y en muchos casos “desagradecida” hasta que en los años 80′ y 90′ irrumpió un personaje irrepetible; con su aire bohemio, sí, soñaba, pero con los pies en el suelo y el corazón en el cielo. Alejandro Soler culminó un proceso centenario con su creatividad al servicio de los Moros y Cristianos, con el Betlem de Tirisiti y tantas otras manifestaciones artísticas que se prestaran.

Alejandro Soler alcanzó la plenitud a finales de la década de los 90′

Alcanzó el culmen creativo a finales de los 90′ con diseños sencillamente espectaculares como la capitanía de la Filà Realistes de Alcoy de Rafael Palmer en 1997 con un Alejandro maduro, conocedor de los materiales, de las formas, de la necesidad de un pueblo que plasma su ilusión en esa mágica entrada de los Moros y Cristianos en Alcoy que antes era un 22 de abril pero que ahora ya no sabremos cuándo es.

La clave del trabajo y creación de Alejandro Soler nos la desveló su propio hijo Orfeo Soler en la I Gala de Premios Samarita de la Festa de los Moros y Cristianos de Alcoy. Su padre sabía combinar a la perfección diseños históricos propios del medievo dándoles un aire nuevo y creativo sin extravagancias o alardes. A veces una cosa tan sencilla como esa, puede resultar imposible para otros. La conjunción de lo antiguo con lo moderno, los metales envejecidos, las telas de calidad y el corte clásico pero actualizado, encumbraron a Alejandro Soler a lo más grande de los Moros y Cristianos. Además, detrás del creador estaba también la mano artesana de su esposa “Paqui”, responsable de la elaboración y coordinación de los trajes: era un todo, un “pack” que suponía un éxito asegurado.

Paralelo a Alejandro Soler surgieron otros diseñadores como los hermanos Sempere, Luis Sanus y Jordi Sellés con cuidados diseños muy elaborados, algunos de elevada exquisitez y finalmente el caso de Moiña que combina las creaciones más geniales con una operativa y puesta en escena más limitada. En los últimos años han entrado algunos diseñadores con paso fugaz como David Verdú, Blasco o el tándem formado por Santi Carbonell y Víctor Ferrer con algunos altibajos y estéticas variopintas.

Bueno sí pero ¿i ara què fem?. Pues la verdad es que no lo sé. Me comentaban familiares cercanos al propio Alejandro Soler que parece que ahora todo vale y está bien que surgen nuevas líneas de trabajo y diseño, pero NO existe una estética ni un hilo conductor que determine la autoría del trabajo: los diseños de Alejandro Soler, los Sempere, Jordi Sellés, de Luis Sanús seguían un estilo, un carisma: incluso con Moiña me atrevería a jugar a “quién diseñó esto”, sin embargo, en los últimos años ese detalle se hace latente con algunos diseños carentes de identidad. Tendremos que esperar a la última remesa de diseñadores para ver qué propuestas nos ofrecen y si realmente se consolidan con un estilo único y definido, característica fundamental que marca el paso de la artesanía en los moros y cristianos hacia el arte en estado puro.

Jordi Linares Historiador del Arte